Bélgica: récord mundial de días sin Gobierno desató originales protestas
Bélgica batió el récord mundial de días (249) sin formar Gobierno tras unas elecciones generales, que hasta ahora tenía Irak, por lo que se convocaron protestas ciudadanas simultáneas en varios puntos del país.
La jornada de movilizaciones, bautizada como la "Revolución de las Papas Fritas" (íconos gastronómicos belgas), fue organizada por una treintena de asociaciones de estudiantes para expresar el hartazgo con la clase política y oponerse a la hipotética división del país.
Las manifestaciones se producen después de que el Rey Alberto II aceptase prolongar hasta el próximo 1 de marzo la misión de mediación en la crisis política que desempeña el liberal francófono Didier Reynders.
Reynders constató que "existe voluntad de negociación", en una rueda de prensa ofrecida tras su encuentro con el monarca, en la que también recalcó la necesidad de "reconstruir el clima de confianza" en la clase política que, en su opinión, "desapareció claramente".
Según el mediador, para lograr cerrar un acuerdo sobre la coalición de Gobierno es imprescindible avanzar en paralelo sobre cuestiones como la separación distrito electoral de la capital y su periferia (Bruselas-Halle-Vilvoorde) y las garantías lingüísticas a los francófonos de esa zona, a la vez que se discute una nueva financiación de las regiones y del Ejecutivo federal.
"No es posible avanzar en la composición institucional si no debatimos a la vez ciertas políticas importantes a nivel federal", destacó.
Las protestas están convocadas en las poblaciones valonas de Lovaina la Nueva y Lieja (sur) y en las flamencas de Amberes, Lovaina y Gante (norte), donde 249 personas, una por cada día sin Gobierno, realizarán un "striptease" conjunto, según la agencia Belga.
La caída del Gobierno en Bélgica se produjo en abril del año pasado debido a la retirada del partido liberal flamenco Open VLD de la coalición gubernamental por discrepancias insalvables sobre el régimen lingüístico en la periferia de Bruselas.
El entonces primer ministro, el democristiano flamenco Yves Leterme, presentó su dimisión al rey, quien convocó elecciones anticipadas para junio. En los comicios, ninguna formación consiguió una mayoría suficiente para gobernar en solitario, como es habitual en Bélgica.
Desde entonces, tampoco se ha logrado alcanzar un acuerdo para la formación de un nuevo Ejecutivo, por lo que el país continúa dirigido por un Gobierno en funciones, que debido a sus competencias limitadas no pudo avanzar en una amplio número de cuestiones de interés nacional.
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