¿Salir de Afganistán a cualquier precio?
Vladimir Putin le ha dado una pequeña ayuda a los franceses luego de su paso por el Eliseo el 01 de junio pasado. Una semana más tarde, el presidente ruso aprovechó una cumbre de la Organización de cooperación de Shanghai, organizada en Pekín, para pedirles a sus homólogos uzbeko y kazajo, Islam Karimov y Noursoultan Nazarbayev respectivamente, ayudar a París a acelerar la retirada de Afganistán de la Brigada La Fayette, a través de sus países. Un responsable del FSB les comunicó enseguida el resultado de esta misión de buenos oficios a los funcionarios franceses. Desde mediados de julio, el Ministro de Defensa francés pudo firmar los acuerdos de tránsito negociados con las autoridades de Tachkent y Astana.
Sin embargo, el tema aún no está completamente cerrado. Deben concluirse ajustes técnicos con los servicios de aduanas uzbekos. El importe exacto de los cánones que hay que pagar para cargar en vagones ferroviarios los contenedores de los equipos provenientes de camiones desde Kabul, vía el túnel de Salang, deben ser fijados también. Un pequeño detalle: la empresa autorizada por las autoridades locales es controlada por la familia del presidente Karimov.
Además, según varias informaciones, los jefes de clanes afganos ubicados en los alrededores de Mazar-e-Shariff, en la frontera con Uzbekistán, exigen hoy que hagan documentos que atestigüen la entrada legal a Afganistán de los materiales que deben ser reexpedidos en lo sucesivo a Francia.
Una forma encubierta de obtener un diezmo de rebote.
A causa de estas coacciones, la vía aérea utilizada para asegurar la vuelta a Francia de ciertos materiales partiendo desde la base de Bagram hasta Abu-Dhabi es indispensable. Por otra parte, el número de los vuelos semanales de un Antonov-124 pasará a cinco o seis en octubre. A este ritmo, los 250 millones de euros presupuestados para financiar la retirada de Afganistán en 2012 podrían ser superados ampliamente.
IOL Edition française 06.09.2012
Vladimir Putin le ha dado una pequeña ayuda a los franceses luego de su paso por el Eliseo el 01 de junio pasado. Una semana más tarde, el presidente ruso aprovechó una cumbre de la Organización de cooperación de Shanghai, organizada en Pekín, para pedirles a sus homólogos uzbeko y kazajo, Islam Karimov y Noursoultan Nazarbayev respectivamente, ayudar a París a acelerar la retirada de Afganistán de la Brigada La Fayette, a través de sus países. Un responsable del FSB les comunicó enseguida el resultado de esta misión de buenos oficios a los funcionarios franceses. Desde mediados de julio, el Ministro de Defensa francés pudo firmar los acuerdos de tránsito negociados con las autoridades de Tachkent y Astana.
Sin embargo, el tema aún no está completamente cerrado. Deben concluirse ajustes técnicos con los servicios de aduanas uzbekos. El importe exacto de los cánones que hay que pagar para cargar en vagones ferroviarios los contenedores de los equipos provenientes de camiones desde Kabul, vía el túnel de Salang, deben ser fijados también. Un pequeño detalle: la empresa autorizada por las autoridades locales es controlada por la familia del presidente Karimov.
Además, según varias informaciones, los jefes de clanes afganos ubicados en los alrededores de Mazar-e-Shariff, en la frontera con Uzbekistán, exigen hoy que hagan documentos que atestigüen la entrada legal a Afganistán de los materiales que deben ser reexpedidos en lo sucesivo a Francia.
Una forma encubierta de obtener un diezmo de rebote.
A causa de estas coacciones, la vía aérea utilizada para asegurar la vuelta a Francia de ciertos materiales partiendo desde la base de Bagram hasta Abu-Dhabi es indispensable. Por otra parte, el número de los vuelos semanales de un Antonov-124 pasará a cinco o seis en octubre. A este ritmo, los 250 millones de euros presupuestados para financiar la retirada de Afganistán en 2012 podrían ser superados ampliamente.
IOL Edition française 06.09.2012