El fiasco de los Seasprite australianos
En 1997 la marina australiana firmó un contrato con Kaman para la adquisición de 11 helicópteros SG-2G(A) Super Sprite por 667 millones de dólares, cifra que comprendía la modernización de los ejemplares , la instalación de nueva aviónica y la integración de los misiles antibuque Penguin. Los helicópteros estarían basados en las fragatas clase Anzac y cumplirían funciones de ataque marítimo y vigilancia naval.
Pero el proyecto se estancó en varias oportunidades y ahora el departamento de defensa australiano ha sugerido dar por terminado el programa ya que aún hoy los ejemplares no se encuentran operativos y se estima que recién para el 2010 lo estarán. Actualmente 10 ejemplares han sido entregados pero llevan exactamente un año en tierra por diversos inconvenientes que han surgido, especialmente con el sistema de control de vuelo que impide obtener la certificación de vuelo del modelo.
Según Kaman, para que los Seasprite sean declarados operativos deben transcurrir unos 29 meses para completar todos los trabajos de integración y puesta a punto, a lo que se debe sumar una suma cercana a los 35 millones de dólares adicionales. Esto incluye la integración final de los sensores, sistemas de armas, soft y tratar de solucionar los problemas de estabilidad de la aeronave en el momento que se realiza el lanzamiento de los misiles Penguin, ya que en las pruebas realizadas, al ser lanzado el misil el Seasprite perdía peligrosamente su estabilidad. Ahora la marina australiana deberá decidir cuál será el reemplazo del Seasprite, ya que tras 6 años de recibidos los ejemplares aún no pudo ponerlos en servicio y todas las miradas apuntan hacia el NH-90.
Como vemos no siempre es posible modernizar cualquier cosa. Los Seasprite son helicópteros con tecnología de los años 60’s y aunque la US Navy ha logrado incorporarle algunas modificaciones parciales, el programa australiano se han encontrado con muchos obstáculos que ni aún el propio fabricante ha podido resolverlos durante más de 5 años. Nueva Zelanda también eligió al Supersprite pero con un pack de modernización más modesto y misiles Maverick, y por el momento no afronta muchos problemas. Egipto adquirió 10 unidades, pero sólo modernizó el sistema de sonar y la marina polaca ha recibido 4 SH-2G, también sin mayores problemas. Evidentemente el Seasprite y los australiasno no se llevan muy bien…